¿Qué tienen en común el oro, el dólar y Bitcoin? ¿Por qué una misma tecnología puede ser vista como símbolo de libertad, herramienta criminal, burbuja especulativa o amenaza ambiental según el momento? ¿Cómo influyen las narrativas en nuestra comprensión del dinero y de las tecnologías que lo transforman?
¿Qué tienen en común el oro, el dólar y Bitcoin? ¿Por qué una misma tecnología puede ser vista como símbolo de libertad, herramienta criminal, burbuja especulativa o amenaza ambiental según el momento? ¿Cómo influyen las narrativas en nuestra comprensión del dinero y de las tecnologías que lo transforman?
Estas fueron algunas de las provocadoras cuestiones que planteó Kristyna Mazankova, especialista en comunicación en el ecosistema Bitcoin, en su intervención del pasado 19 de septiembre en el ciclo Food for Thought de la Universidad de las Hespérides. Bajo el título «Wrapped in Shiny Paper: Narratives, Freedom, and Bitcoin», Mazankova exploró cómo los relatos moldean nuestra percepción sobre el dinero y sobre Bitcoin.
«No vivimos en la era de la información. Vivimos en la era del brillo. Las historias que elegimos creer deciden qué nos parece verdadero. Bitcoin solo es el espejo que lo refleja con más claridad».
Kristyna explicó que el dinero siempre ha estado envuelto en historias: el oro en la de la escasez, el dólar en la de la confianza en los gobiernos y Bitcoin en la de la libertad. Repasó cómo, a lo largo del tiempo, Bitcoin fue visto con diferentes «papeles brillantes»: primero como tecnología de libertad, después como moneda criminal vinculada al Silk Road, más tarde como una burbuja en 2017, como un activo «muerto» entre 2018 y 2020 —incluso compartió la anécdota de cuando su propio padre le dijo que Bitcoin había acabado—, en 2021 como un problema ambiental, y en la actualidad como un tema político.
La charla abordó también casos concretos, como la legalización de Bitcoin en El Salvador en 2021, las narrativas ambientales, o la forma en que políticos en Estados Unidos han adoptado el discurso en torno a esta tecnología. La ponente subrayó que, mientras el envoltorio cambia, el núcleo de Bitcoin permanece igual: bloques que se siguen minando y reglas que no dependen de gobiernos ni de intermediarios.
Como en cada uno de nuestros encuentros, no faltó el diálogo con el público, que planteó preguntas sobre la resistencia de Bitcoin frente a la computación cuántica, si cumple las funciones del dinero, las diferencias de confianza respecto a las monedas fiduciarias, el papel del proof-of-work, quién está detrás de Bitcoin, el papel de soluciones como Lightning Network o la demanda de expertos en grandes corporaciones. También se habló del debate en torno al contenido de las transacciones y de los actores que impulsan diferentes narrativas en la comunidad.