El 12 de marzo fue una jornada de especial relevancia para la Universidad de las Hespérides, porque fue un día en el que convergieron la celebración académica, el reconocimiento intelectual y una firme reivindicación de la libertad como eje del conocimiento. En un mismo acto coincidieron la graduación de la promoción 2025 y la investidura…

24 marzo 2026 16:27

El 12 de marzo fue una jornada de especial relevancia para la Universidad de las Hespérides, porque fue un día en el que convergieron la celebración académica, el reconocimiento intelectual y una firme reivindicación de la libertad como eje del conocimiento. En un mismo acto coincidieron la graduación de la promoción 2025 y la investidura de Stephen Davis como doctor honoris causa, un reconocimiento a una trayectoria dedicada al estudio de la historia y a la defensa de las sociedades libres.

El acto se abrió con la lectura del acuerdo del consejo de gobierno por parte del secretario general y vicerrector de la universidad, Gonzalo Melián, y continuó con la laudatio pronunciada por el profesor Pierre Garel, que en su intervención describió la trayectoria de Stephen Davis como la de un historiador cuya obra ilumina el origen del mundo moderno y la transformación de la condición humana hacia la libertad y la prosperidad. “Su trabajo ha iluminado uno de los logros más extraordinarios en la larga historia de la humanidad: el surgimiento de sociedades que garantizan y protegen para cada individuo la libertad de pensar, crear, cooperar y florecer”, afirmó el profesor, destacando además la generosidad intelectual y la curiosidad asombrosa del homenajeado.

En su intervención tras recibir los símbolos doctorales —incluyendo el título en papel de platanera y la manzana dorada—, Stephen Davis defendió la esencia de una educación liberal como un proceso vitalicio de formación del carácter. “Una educación liberal no es una simple acumulación de conocimientos o hechos. Es el entrenamiento de la mente y del carácter para resaltar ciertas cualidades del ser”, explicó. Definió este proceso como la participación en la “conversación de la humanidad”, un diálogo histórico que busca la verdad sin miedo y que constituye el cimiento de la civilización frente a la barbarie. “Es el intercambio libre de ideas y la búsqueda intrépida de la verdad lo que es, en última instancia, la fuente de toda transformación de la vida humana para mejor”, concluyó.

Durante la entrega de becas y diplomas, se vivieron momentos de gran relevancia académica cuando estudiantes como Antonio Alonso Madrid, Juan Martín Vallejo y Luis Alberto García Robaína recibieron sus títulos. Un reconocimiento especial recayó en Belén Irasabal Arana, quien recibió una mención por haber cultivado de manera ejemplar las cualidades y habilidades que la universidad busca fomentar en sus egresados. Los graduandos recibieron también el broche de la manzana dorada, símbolo de un ideal de sabiduría que exige esfuerzo, determinación y un “ardiente deseo de búsqueda de la verdad”.

La excelencia docente también fue protagonista con las intervenciones de los profesores más destacados por los alumnos, como Juan Carlos Andreu, Carlos Méndez y Juan Ramón Rallo. El profesor Andreu compartió su pasión por la enseñanza: “Doy clase porque me gusta mucho compartir con gente joven y brillante las ideas de la libertad; en Hespérides tenemos alumnos con una mente curiosa que han venido libremente para aprender a ser libres”. Por su parte, Carlos Méndez reflexionó sobre cómo el estudio de la economía fomenta la humildad ante la complejidad de los fenómenos sociales, expresando su emoción al saber que deja una “pequeña chispa” en sus estudiantes.

El acto concluyó con las palabras del rector, Gabriel Calzada, quien centró su discurso en el reto histórico de la inteligencia artificial y el papel de la universidad en la era tecnológica. Advirtió que, si bien la tecnología puede automatizar muchas tareas, el valor diferencial humano reside en el pensamiento crítico. “La inteligencia artificial nos puede elevar si aprendemos a utilizarla, si ejercitamos el músculo del conocimiento y del pensamiento crítico… o puede hacer que nos aplaste si dejamos que ella sea nuestro músculo”, señaló. Calzada finalizó invitando a los graduados a seguir cultivando ese “músculo del razonamiento” y a mantenerse vinculados a la comunidad universitaria en un futuro que calificó de “blanco y brillante” para quienes se esfuercen en aprovechar las nuevas herramientas para una nueva ilustración